Documentos

 En el Foro Mariano se encuentra variada y extensa documentación sobre María, además de buscar la Proclamación del 5º Dogma Mariano como Medianera de todas las Gracias y Corredentora nuestra:

https://www.foromariano.es/

... Y en esta web le pedimos a María que nos ayude y Reine para siempre en España con un simple Rosario a la semana:

http(sin s)://españademaria.es

(Se recomienda descargar los documentos en el ordenador y visualizarlos desde allí, es posible que los vídeos se oigan sólo como audios)

Se irán añadiendo nuevos documentos y perfeccionando otros, ¡el conocimiento de Dios y su Amor nunca termina!

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LAS BIENAVENTURANZAS

Se explican en el documento anterior las Bienaventuranzas, resumidas y extraidos los textos de dos libros.

Bienaventurado es sinónimo de "Felices aquellos que siguen mi camino" (Proverbios 8,32). Son una promesa de felicidad, más allá de lo que el mundo considera bueno.

Las Bienaventuranzas son ante todo una revelación sobre la misericordia y sobre la justicia que deben caracterizar el reino de Dios: contienen más una revelación sobre Dios que sobre el hombre.

Son el corazón o el meollo del mensaje cristiano y son el camino para ser feliz.

Con las Bienaventuranzas Jesús transformó completamente los valores que sustentaban los pueblos en todas las épocas, incluido el mundo de hoy, muy separado de este mensaje impactante y renovador.

Las Bienaventuranzas no son sólo un buen programa ético que el maestro traza para sus discípulos; ¡son el autorretrato de Jesús!

Las Bienaventuranzas son el autorretrato de Jesús. Él las vivió todas en grado sumo; pero -y aquí está la buena noticia- no las vivió sólo para sí, sino también para todos nosotros.

La Virgen es la anfitriona en estas reflexiones sobre las Bienaventuranzas. Ella es la Bienaventurada, es la mujer feliz y en Ella encontró Jesús el mejor ejemplo de vida, muestra el nuevo modelo de vivir, María resuena en todo lo que Jesús enseñó. Jesús vio en su Madre a una mujer que se fiaba de Dios.

Así lo expresa su prima Isabel: "Feliz la que ha creído" y Ella contesta "Bienaventurada me llamarán todas las generaciones".

Gandhi en su aproximación al sermón de la montaña, que igualmente admiraba mucho, dijo en una ocasión, que para él, aquél podría hasta prescindir del todo de la persona histórica de Cristo. "No me importaría siquiera si alguien demostrara que le hombre Jesús en realidad no vivió jamás y cuanto se lee en los Evangelios no es más que fruto de la imaginación del autor. Porque el sermón de la montaña permanecería siempre verdadero ante mis ojos".

Es, al contrario, la persona y la vida de Cristo lo que hace de las Bienaventuranzas y de todo el sermón de la montaña algo más que una espléndida utopía ética; hace de ello una realización histórica, de la que cada uno puede sacar fuerza para la comunión mística que le une a la persona del Salvador. No pertenecen sólo al orden de los deberes, sino también al de la gracia.

Las Bienaventuranzas están orientadas a la práctica; llaman a la imitación, acentúan la obra del hombre. Existe el riesgo de desalentarse al constatar la incapacidad de llevarlas a cabo en la propia vida y la distancia abismal que existe entre el ideal y la práctica.

Respecto a las Bienaventuranzas, estamos llamados no sólo a la imitación, sino también a la apropiación. En la fe podemos beber de la mansedumbre de Cristo, como de su pureza de corazón y de cualquier otra virtud suya. Podemos orar para tener la mansedumbre, como Agustín oraba para tener la castidad: "Oh Dios, tú me mandas que sea manso; dame lo que mandas y mándame lo que quieras".

Las Bienaventuranzas son una especia de rayos infrarrojos: nos ofrecen una imagen distinta de la realidad, la única verdadera, porque muestra lo que al final quedará, cuando haya pasado "el esquema de este mundo".

No olvidemos que al final de nuestros días se nos juzgará únicamente por el Amor, recogido en estas Bienaventuranzas.

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Totus tuus ego sum!


San Juan Pablo II, al igual que San Luis María Grignon de Monfort, Maxilimiliano Kolbe,... son hombres que han destacado por su Pasión por María. En todo su Pontificado, María ha sido un nexo de unión de San Juan Pablo II, Jesús y su Iglesia.

"Totus tuus ego sum!" ¡Soy todo tuyo!, el gran lema de San Juan Pablo II dedicado a nuestra Madre.

No os perdáis ni la Carta Apostólica sobre el Rosario ni la Encíclica Redemptoris Mater, dos perlas preciosas de nuestro gran Papa Mariano realizadas durante su Pontificado.

El dolor y sufrimiento, su significado, su carácter redentor permanente y constante en el tiempo, la Unión a Cristo y a su Iglesia a través de él se explica maravillosamente en Salvifici Doloris, resumido en archivo.

Se adjunta además un texto con Perlas preciosas de San Juan Pablo II:

Consagración del mundo al Corazón Inmaculado en Roma por San Juan Pablo II


San Juan Pablo II fue un cumplidor fiel de la voluntad de María y estuvo muy unido a Fátima (se adjuntan varios documentos durante su Pontificado sobre Fátima, destacando la Consagración al Mundo según pidió María a través de Sor Lucia).

La Virgen pide a través de Sor Lucia la Consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado en unidad de todos los Obispos... Tras varios errores en la realización de dicha Consagración, María advierte nuevamente a Sor Lucia que dicha Consagración no se ha realizado conforme a sus deseos.

Se destaca en este vídeo cómo San Juan Pablo II obedece de corazón a la petición de María, ampliándola al mundo, ¡emocionante!:

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Consagración al Inmaculado Corazón de María

Consagrándonos a María recibimos y nos comprometemos a esta serie de acciones, son nuestros derechos y deberes:

María nos pide que nos consagremos a su Inmaculado Corazón. Hay muchas fórmulas, y en esta web destaco y resumo el Tratado de Devoción a la Virgen de San Luis María Grignon de Monfort.

Hay otras fórmulas, facilito la Consagración a través de 33 días de Oración, meditando varios textos y autores com:o se detalla en esta web:

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Antiguo Testamento para principiantes

Se facilita un resumen para principiantes del Antiguo Testamento, hecho con mucho amor, el cual complementa y ayuda en la lectura de la Palabra, una Palabra Viva que es y habla de Jesús:

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ESCATOLOGÍA;  ¿QUÉ NOS  DICE MARÍA SOBRE ESTE TEMA?

Mucho habla la Virgen sobre el futuro en sus Apariciones; parte se muestra en distintas páginas de esta web, tanto en lo que dice la Virgen de sí misma (Madre del 1º y 2º Adviento, Madre de la Purificación, Virgen Capitana,, Aurora,...) y parte se resume de manera más extensa en la página sobre Apariciones propiamente dicha.

Se adjunta el resumen de un maravilloso libro del Papa Benedicto XVI cuando era Obispo, titulado ESCATOLOGÍA: LA MUERTE Y LA VIDA ETERNA, donde se puede ver que no hay nada contradictorio con lo expuesto en la tradición, en la Biblia, ni en la doctrina de la Iglesia, en referencia a los contenidos escatológicos extraidos en las Apariciones Marianas. 

Si bien la Iglesia no se ha manifestado sobre una Nueva Era, es obvio que no se puede llegar a ella sin medio divino; el hombre por sus propios medios no llegará jamás a esa Purificación.

Aviso, Gran Milagro y Castigo


Dos vídeos: uno que aclara lo que será el Aviso (María Vallejo Nájera), donde cada uno verá su vida de pecado y la Gracia de Amor de Dios, y otro donde Conchita, de Garabandal, detalla lo que será el Aviso con un Castigo, a continuación el Gran Milagro donde en Garabandal, y en todos los santuarios Marianos, se verá un signo definitivo y visible en el Cielo.

Por último vendrá la Purificación que traerá el Nuevo Pentescostés, Nueva Jerusalén, el Triunfo del Corazón Inmaculado de María,...:

Mil años de Paz


María detalla en varias de sus Apariciones el futuro que nos espera (Ámsterdam, Fátima, El Cajas, Padre Gobbi, Medjugorje, Akita, Anguera, San Nicolás de los Arroyos,...)

"También en esta segunda venida el Hijo vendrá a vosotros a través de su Madre. Así como el Verbo del Padre se sirvió de mi seno virginal para llegar a vosotros, así también Jesús se servirá de mi Corazón Inmaculado para llegar a reinar entre vosotros. Esta es la hora de mi Corazón Inmaculado porque se está preparando la venida del glorioso Reino de Amor de Jesús. Hijos predilectos, como Yo, preparaos a recibirle".

Jesús Eucaristico vendrá en Gloria a través de María, reinando (Jesús no será Corporalmente sino Espiritualmente, a través de la Eucaristía), en un nuevo mundo, tal y como menciona el Apocalipsis, hasta su venida definitiva tras esos "mil años", la cual traerá como consecuencia el fin del mundo y el Reino de los Cielos:

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Música y Adoración

La primera oración delante del Señor debe ser de Alabanza, de Gracias y qué mejor que decírselo cantando: el que canta reza dos veces.

Otras veces no nos sale la oración: Alabemos a Dios simplemente con música que nos abra el corazón.

Adjunto canciones que con el paso de los años he ido seleccionando (cada cual tendrá sus preferencias) las cuales están en mis viajes, en mi día a día cotidiano en el coche, en el móvil cuando voy a Adoración...

Poco a poco, tacita a tacita, Dios va transformando tu corazón de piedra y la música va cumpliendo una importante misión ayudando por ir en el coche sin la radio...

Cómo vivir

Se adjunta el testimonio de Patricia Talbot, vidente del Cajas, donde la ternura de María hacia Jesús, presente y Vivo en la Eucaristía, y la triste realidad de los tiempos que vivimos, causa precisamente de su Presencia, cada vez más frecuente:

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Akáthistos

El Akáthistos es común a los hermanos ortodoxos y a los católicos de rito bizantino. Es también muy estimado en occidente aun por algunos no católicos que reconocen su antiguedad.

No es patrimonio de los católicos "latinos" el amor a la Virgen, los católicos de rito bizantino y los ortodoxos sienten  y veneran a la Virgen María como Madre y Reina... no en vano en Fátima María habla de Rusia.

Akáthistos, así llamado porque se recita en pie, no sentados, como de pie se escucha el Evangelio, en el que se inspira, es, junto con la Paráclisis a la Madre de Dios, uno de los himnos marianos más célebres de la Iglesia bizantina. Juan Pablo II lo ha celebrado en varias ocasiones con gran solemnidad; la última vez en la fiesta de la Inmaculada del Año Jubilar, 8 de diciembre de 2000, con la participación de varias Iglesias orientales católicas de rito bizantino. Y ha concedido a quien lo recita la posibilidad de ganar la indulgencia plenaria.

Su origen se remonta a la costumbre de glosar el Evangelio de la Anunciación por parte de los Padres del siglo IV en sus homilías, repitiendo con énfasis el saludo del Ángel a la Madre de Dios. La época de su composición hay que fijarla en el siglo V, en el ambiente de fervor mariano suscitado por la proclamación del dogma de la maternidad divina en Éfeso (431) y en Calcedonia (451). Su autor sigue siendo incierto.

La primera parte narra poéticamente, con alabanzas a la Madre de Dios, los episodios del Evangelio de la infancia: anunciación, encarnación, visitación, nacimiento de Jesús en Belén, adoración de los pastores y los magos, huida a Egipto y presentación en el templo. El lenguaje simbólico se inspira en los misterios narrados. La segunda parte canta los misterios de la Madre de Dios, su maternidad, su virginidad, el misterio de la Virgen Madre, su lugar en la Iglesia, el simbolismo de su maternidad como fuente de los misterios de la Iglesia, su protección sobre todos los fieles. La última estrofa, con la cual se concluye el himno, aun cuando se recite parcialmente, es una ferviente invocación a María a quien se pide la salud del alma y del cuerpo.


El himno Akáthistos en su versión poética, que trata de acercarse al original griego, tiene el encanto de la belleza de los símbolos y metáforas que cantan a la Virgen María, compendio de la sabiduría y de la belleza de Dios.

AKÁTHISTOS

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PARTE HISTÓRICA 

(Episodios Evangélicos)


Un Arcángel excelso

fue enviado del cielo

a decir "Dios te salve" a María.

Contemplándote, oh Dios, hecho hombre

por virtud de su angélico anuncio,

extasiado quedó ante la Virgen,

y así le cantaba:


Salve, por ti resplandece la dicha;

Salve, por ti se eclipsa la pena.

Salve, levantas a Adán el caído;

Salve, rescatas el llanto de Eva.

Salve, oh cima encumbrada a la mente del hombre;

Salve, abismo insondable a los ojos del ángel.

Salve, tú eres de veras el trono del Rey;

Salve, tú llevas en ti al que todo sostiene.

Salve, lucero que el sol nos anuncia;

Salve, regazo del Dios que se encarna.

Salve, por ti la creación se renueva;

Salve, por ti el Creador nace niño.

Salve, ¡Virgen y esposa!


Conociendo la Santa

que era a Dios consagrada,

al Arcángel Gabriel le decía:

Tu mensaje es arcano a mi oído

y difícil resulta a mi alma;

insinúas de Virgen el parto,

exclamando:

¡Aleluya!


Deseaba la Virgen

comprender el misterio

y al heraldo divino preguntaba:

"¿Podrá dar a luz criatura

una Virgen? Responde, te ruego".

Reverente Gabriel contestaba

y así le cantaba:


Salve, tú guía al eterno consejo;

Salve, tú prenda de arcano misterio.

Salve, milagro primero de Cristo;

Salve, compendio de todos sus dogmas.

Salve, celeste escalera que Dios ha bajado;

Salve, oh puente que llevas los hombres al cielo.

Salve, de angélicos coros solemne portento;

Salve, de turba infernal lastimero flagelo.

Salve, inefable, la Luz alumbraste;

Salve, a ninguno dijiste el secreto.

Salve, del docto rebasas la ciencia;

Salve, del fiel iluminas la mente.

Salve, ¡Virgen y esposa!


La Virtud de lo alto

la cubrió con su sombra

e hizo Madre a la esposa inviolable.

Aquel seno de Dios fecundado

germinó como fértil arada

para todo el que busca la gracia

y aclama:

¡Aleluya!


Con el niño en su seno,

presurosa María

a su prima Isabel visitaba.

El pequeño en el seno materno

exultó al oír el saludo,

y con saltos, cual cantos de gozo,

a la Madre aclamaba:


Salve, oh tallo del verde Retoño;

Salve, oh rama del fruto incorrupto.

Salve, al pío Arador tú cultivas;

Salve, tú plantas quien planta la vida.

Salve, oh campo fecundo de gracias copiosas;

Salve, oh mesa repleta de dones divinos.

Salve, un Prado germinas de toda delicia.

Salve, al alma preparas Asilo seguro.

Salve, incienso de grata plegaria.

Salve, ofrenda que el mundo concilia.

Salve, clemencia de Dios para el hombre;

Salve, del hombre con Dios confianza.

Salve, ¡Virgen y esposa!


Con la mente en tumulto,

inundado de dudas,

el prudente José se debate.

Te conoce cual Virgen intacta;

desposorios secretos sospecha.

Al saber que es acción del Espíritu,

Exclama:

¡Aleluya!


Los Pastores oyeron

los angélicos coros

que al Señor hecho hombre cantaban.

Para ver al Pastor van corriendo;

un Cordero inocente contemplan

que del pecho materno se nutre,

y a la Virgen le cantan:


Salve, Nutriz del Pastor y Cordero;

Salve, aprisco de fieles rebaños.

Salve, barrera a las fieras hostiles;

Salve, ingreso que da al Paraíso.

Salve, por ti con la tierra exultan los cielos;

Salve, por ti con los cielos se alegra la tierra.

Salve, de Apóstoles boca que nunca enmudece;

Salve, de Mártires fuerza que nadie somete.

Salve, de fe inconcuso cimiento;

Salve, fulgente estandarte de gracia.

Salve, por ti es despojado el averno;

Salve, por ti revestimos la gloria.

Salve, ¡Virgen y esposa!


Observando la estrella

que hacia Dios los guiaba,

sus fulgores siguieron los magos.

Era antorcha segura en su ruta;

los condujo ante Rey Poderoso,

al llegar hasta el inalcanzable,

le cantan:

¡Aleluya!


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Contemplan los magos              

entre brazos maternos 

al que al hombre plasmó

con sus manos.

Comprendieron que era Él su Señor

a pesar de su forma de esclavo;

presurosos le ofrecen sus dones

y a la Madre proclaman:


Salve, oh Madre del sol sin ocaso;

Salve, aurora del místico día.

Salve, tú apagas hogueras de errores;

Salve, Dios Trino al creyente revelas.

Salve, derribas del trono al tirano enemigo;

Salve, nos muestras a Cristo el Señor y el Amigo.

Salve, nos has liberado de bárbaros ritos;

Salve, nos has redimido de acciones de barro.

Salve, destruyes el culto del fuego;

Salve, extingues las llamas del vicio.

Salve, camino a la santa templanza;

Salve, alegría de todas las gentes.

Salve, ¡Virgen y esposa!


Portadores y heraldos

de Dios eran los magos

de regreso, allá en Babilonia.

Se cumplía el oráculo antiguo

cuando a todos hablaban de Cristo,

sin pensar en el necio de Herodes

que no canta:

¡Aleluya!


El Egipto iluminas

con la luz verdadera

persiguiendo el error tenebroso.

A tu paso caían los dioses

no pudiendo, Señor, soportarte;

y los hombres, salvados de engaño,

a la Virgen aclaman:


Salve, levantas al género humano;

Salve, humillas a todo el infierno.

Salve, conculcas engaños y errores;

Salve, impugnas del ídolo el fraude.

Salve, oh mar que sumerge al cruel enemigo;

Salve, oh roca do beben sedientos de vida.

Salve, columna de fuego que guía en tinieblas;

Salve, amplísima nube que cubres el mundo.

Salve, nos diste el Maná verdadero;

Salve, nos sirves manjar de delicias.

Salve, oh tierra por Dios prometida;

Salve, en ti fluyen la miel y la leche.

Salve, ¡Virgen y esposa!


Simeón el anciano,

al final de sus días,

de este mundo dejaba la sombra.

Presentado le fuiste cual niño;

mas, al verte cual Dios poderoso,

admiró el arcano designio

y gritaba:

¡Aleluya!


PARTE DOGMÁTICA (Misterios de la Fe)


Renovó el Excelso

de este mundo las leyes

cuando vino a habitar en la tierra.

Germinando en un seno incorrupto

lo conserva intacto cual era.

Asombrados por este prodigio

a la Santa cantamos:


Salve, azucena de intacta belleza;

Salve, corona de noble firmeza.

Salve, la suerte futura revelas;

Salve, la angélica vida desvelas.

Salve, frutal exquisito que nutre a los fieles;

Salve, ramaje frondoso que a todos cobija.

Salve, llevaste en el seno quien guía al errante;

Salve, al mundo entregaste quien libra al esclavo.

Salve, plegaria ante el Juez verdadero;

Salve, perdón del que tuerce el sendero.

Salve, atavío que cubre al desnudo;

Salve, del hombre supremo deseo.

Salve, ¡Virgen y esposa!


Ante el Parto admirable,

alejados del mundo,

hacia el cielo elevamos la mente.

El Altísimo vino a la tierra

con la humilde semblanza de un pobre

y enaltece hasta cumbres de gloria

a quien canta:

¡Aleluya!


Habitaba en la tierra

y llenaba los cielos

la Palabra de Dios infinita.

Su bajada amorosa hasta el hombre

no cambió su morada superna.

Era el parto divino de Virgen

que este canto escuchaba:


Salve, mansión que contiene el inmenso;

Salve, dintel del augusto misterio.

Salve, del incrédulo equívoco anuncio;

Salve, del fiel inequívoco orgullo.

Salve, carroza del Santo que portan querubes;

Salve, sitial del que adoran sin fin serafines.

Salve, tú sola has unido dos cosas opuestas;

Salve, tú sola a la vez eres Virgen y Madre.

Salve, por ti fue borrada la culpa;

Salve, por ti Dios abrió el Paraíso.

Salve, tú llave del Reino de Cristo;

Salve, esperanza de bienes eternos.

Salve, ¡Virgen y esposa!


Todo el orden angélico

asombrado contempla

el misterio de Dios que se encarna.

Al Señor, al que nadie se acerca,

hecho hombre, accesible, admira

caminar por humanos senderos,

escuchando:

¡Aleluya!



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Oradores brillantes

como peces se callan

ante ti, Santa Madre del Verbo.

Cómo ha sido posible no entienden

ser tú Virgen después de ser Madre.

El prodigio admiramos tus fieles

y con fe proclamamos:


Salve, sagrario de arcana Sapiencia;

Salve, despensa de la Providencia.

Salve, por ti se confunden los sabios;

Salve, por ti el orador enmudece.

Salve, por ti se aturden sutiles doctores;

Salve, por ti desfallecen autores de mitos.

Salve, disuelves enredos de agudos sofistas;

Salve, rellenas las redes de los Pescadores.

Salve, levantas de honda ignorancia;

Salve, nos llenas de ciencia superna.

Salve, navío del que ama salvarse;

Salve, oh puerto en el mar de la vida.

Salve, ¡Virgen y esposa!


Por salvar todo el orbe,

el Divino Alfarero

hasta el mundo bajó, porque quiso.

Por ser Dios era Él Pastor nuestro;

se mostró por nosotros Cordero.

Como igual sus iguales atrae;

cual Dios oye:

¡Aleluya!


Virgen, Madre de Cristo,

baluarte de las Vírgenes

y de todo el que en ti se refugia

el divino Hacedor te dispuso,

al tomar de ti carne en tu seno.

Y enseña a que todos cantemos

en tu honor, oh Inviolable:


Salve, columna de sacra pureza;

Salve, umbral de la vida perfecta.

Salve, tú inicias la nueva progenie;

Salve, dispensas bondades divinas.

Salve, de nuevo engendraste al nacido en deshonra;

Salve, talento infundiste al hombre insensato.

Salve, anulaste a Satán, seductor de las almas;

Salve, nos diste al Señor, sembrador de los castos.

Salve, regazo de nupcias divinas;

Salve, unión de los fieles con Cristo.

Salve, de vírgenes Madre y Maestra;

Salve, al Esposo conduces las almas.

Salve, ¡Virgen y esposa!


Impotente es el canto

que alabar presumiera

de tu gracia el caudal infinito.

Como inmensa es la arena en la playa

pueden ser nuestros himnos, Rey Santo;

mas no igualan los dones que has dado

a quien canta:

¡Aleluya!


Como antorcha luciente

del que yace en tinieblas

resplandece la Virgen María.

Ha encendido la Luz increada;

su fulgor ilumina las mentes

y conduce a la ciencia celeste

suscitando este canto:


Salve, oh rayo de sol verdadero;

Salve, destello de Luz sin ocaso.

Salve, fulgor que ilumina las mentes;

Salve, cual trueno enemigos aterras.

Salve, surgieron de ti luminosos misterios;

Salve, brotaron en ti caudalosos arroyos.

Salve, figura eres tú de salubre piscina;

Salve, tú limpias las manchas de nuestros pecados.

Salve, oh fuente que lavas las almas;

Salve, oh copa que vierte alegría.

Salve, fragancia de ungüento de Cristo;

Salve, oh vida del sacro Banquete.

Salve, ¡Virgen y esposa!


Por querer perdonarnos

el pecado primero,

el que paga las deudas de todos,

de sus prófugos busca el asilo,

libremente del cielo exiliado.

Mas, rasgando el quirógrafo antiguo,

oye un canto:

¡Aleluya!


Celebrando tu parto,

a una voz te alabamos

como templo viviente, Señora.

Ha querido encerrarse en tu seno

el que todo contiene en su mano,

el que santa y gloriosa te ha hecho,

el que enseña a cantarte:


Salve, oh tienda del Verbo Divino;

Salve, más grande que el gran Santuario.

Salve, oh Arca que Espíritu dora;

Salve, tesoro inexhausto de vida.

Salve, diadema preciosa de reyes devotos;

Salve, orgullo glorioso de sacros ministros.

Salve, firmísimo alcázar de toda la Iglesia;

Salve, muralla invencible de todo el Imperio.

Salve, por ti enarbolamos trofeos;

Salve, por ti sucumbió el adversario.

Salve, remedio eficaz de mi carne;

Salve, inmortal salvación de mi alma.

Salve, ¡Virgen y esposa!

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La Virgen de la Almudena

Como buen madrileño, me enorgullece que la historia de este hermoso País, y de mi ciudad, esté íntimamente unida a la Virgen, a la Iglesia, como raíz inseparable de nuestra cultura...

Nunca España podrá separarse de Cristo y su Cuerpo místico del que formamos parte y el día que no sea así, tengo Fe para afirmar que será precisamente Dios a través de María el que purificará esta tierra.

¡Todo por Jesús, todo por María!