Madre del Creador

18.04.2018

María es la Madre de Cristo, del Verbo del Padre hecho carne. El Verbo es el centro de la creación "por medio de Él fueron hechas todas las cosas y sin Él no se hizo nada de cuanto existe" (Jn. 1.3). Si conocemos bien lo que es la Trinidad, sabremos que Jesús también es Dios, y por tanto Él fue el que creó el mundo. Así lo demuestra el Génesis cuando Dios dice en plural "Hagamos" al hombre. Cómo María es madre de Jesús, Dios y hombre, es también Madre del Creador (eso sí, Dios es antes que María). Si reflexionamos en esto, veremos que se esconde un mensaje muy hermoso: El Creador mismo quiso nacer como una de sus criaturas para entenderlos y salvarlos.

En Cristo, lo que se atribuye a Dios se puede atribuir también al Dios - Hombre, así, habiendo sido hecho de María Santísima Aquel por el que han sido hechas todas las cosas, puede decirse que toda cosa fue hecha por Ella, porque engendró al Hacedor, al Creador.

El primer "hagamos" levantó a la criatura humana hasta la semejanza con Dios; el segundo "hágase" la levantó aun más alto, la unió (en Cristo) personalmente a Dios.

El "hagamos" Divino es, por consiguiente, omnipotente y creador por naturaleza; el "hágase" de Ella es omnipotente, restaurador y creador por gracia. De esta manera María Santísima tomó parte en la creación, ¡Madre del Creador!

  • "En estos tiempos de graves peligros, la Madre de Dios y de la Iglesia se mueve, sin descanso ni vacilaciones para ayudar sobre todo a los Sacerdotes, que son los hijos de su maternal predilección."

  • "Madre de Dios, porque fui elegida para traer a Dios a los hombres; Madre vuestra, porque tengo la misión de llevar a Dios a los hombres redimidos por mi Hijo, ya que todos me han sido confiados por Él."
  • "Hijos predilectos, hoy os unís a toda la Iglesia que me venera como verdadera Madre de Dios y Madre vuestra, en el orden de la vida sobrenatural de la fe y de la gracia divina."
  • "Yo soy la Madre del Santísimo Sacramento. Llegué a serlo con mi Sí, porque en el momento de la Encarnación, di la posibilidad al Verbo del Padre, de bajar a mi seno virginal y, si bien soy también verdadera Madre de Dios, porque Jesús es verdadero Dios, mi colaboración se concretó, sobretodo, en dar al Verbo la naturaleza humana, que le permitiera a El, segunda persona de la Santísima Trinidad, Hijo coetemo del Padre, hacerse también Hombre en el tiempo y ser verdadero hermano vuestro."

  • "Por mi función de Madre de Dios y de la humanidad, es por lo que intervengo en vuestra vida, en la vida de la Iglesia y de la humanidad, para ayudaros a realizar el designio del Padre Celestial, respondiendo al don que mi hijo Jesús os ha hecho y secundando con docilidad la acción del Espíritu Santo."