¡MARÍA REINA!
María nos enseña a vivir, ¡descúbrelo!

Querido hijo: Eres mi hijo predilecto, mi niño, mi tesoro; El Mío es un Corazón de Madre, un corazón verdadero.

Con este Corazón te daré un nuevo modo de sentir: sentirás según mi Corazón, te daré mucha capacidad de Amar y de sufrir. Déjate moldear y formar por Mí, como un niño, con confianza y abandono. Sentirás mi Amor, el cobijo que necesitas. Entre mis manos y mi corazón protegeré el tuyo.

​No tengas miedo, yo estaré siempre junto a ti; abandónate a Mí. Yo estaré contigo y te proveeré de todo: de casa, de vestido, de alimento, como una Madre saber hacer. Bajo mi manto curaré tus heridas, te daré el manjar que nutre, te cubriré y vestiré, te formaré y conduciré con maternal firmeza. Te llamo a refugiarte bajo mi manto, serás invitado a gustar en mi Corazón inmaculado las íntimas alegrías de mi Amor.

Yo seré tu Capitana, entrégate a Mí, como un niño. Estaré siempre contigo y te protegeré y defenderé, enjugando todas tus lágrimas sólo como una Madre sabe hacerlo. Seré tu Luz, abandónate a Mí, habla conmigo: dame tus dificultades, tus sufrimientos, tus dolores.

​Te llevaré con Amor a Jesús en la Eucaristía y formaremos una barrera infranqueable de Amor, Jesús, tú y yo. Haré de ti cosas extraordinarias, ¡hasta milagros!

​Yo seré la Señal del Cielo, soy la Mujer vestida de Sol, con una luminosa Corona; derribaré a mi adversario: Satanás, el pecado. Ha llegado el momento de la Purificación, de la Renovación, de la Regeneración: mi Maternidad te salvará.

​Sólo te pido silencio, humildad, confianza plena, y que hables conmigo: cuéntame tu sufrimiento, confía en Mí. Ofréceme tu dolor y yo estaré contigo, y para eso te doy un arma potentísima: El Rosario. El Rosario será nuestro momento diario de coloquio, ¡habla conmigo!, con el Rosario venceremos al pecado y haremos un compromiso diario de conversión.

(Extraido de las locuciones de la Virgen María al Padre Gobbi)

FOTO: Escultura de Javier Viver para Iesu Communio